Eloi Madrià, recuperación y mantenimiento de espacios naturales

Delfí Sanahuja, enólogo del Grupo Peralada

Eloi Madrià nos recibe en medio del bosque, su lugar de trabajo. Al preguntarle si esto del bosque le venía de familia nos dice que no. Y que lo descubrió por casualidad. Un día, haciendo fotos como aficionado, un amigo le comentó que tal vez le gustaría ir al bosque a fotografiar una saca de corcho en directo.

«Aquello me fascinó. Todavía se hacía con animales, y lo encontré un oficio tan bonito que me parecía mentira. ¿De verdad había gente que trabajaba en un sitio así?» Nos dice moviendo las manos hacia arriba, mostrándonos la belleza del bosque en primavera, mientras lo único que oímos son pájaros y la brisa moviendo las hojas.

Cuando decidió dedicarse al bosque, hacerse «bosquetà», como se dice en catalán, tenía 23 años, pero tuvo que esperar un tiempo.

 

castell peralada
Herramientas artesanales para la saca. La bolsa se la hizo un amigo italiano hace más de 30 años.

Empezó a trabajar en la hostelería para, tras una temporada trabajando en un centro de acogida para niños, llevar la contabilidad de la empresa familiar, donde solo «aguantó» un año y medio. «No estoy hecho para trabajar en una oficina». Poco a poco fue enseñando las tareas a su hermana para que lo pudiera gestionar ella sola. Fue ahí, con 25 años, cuando empezó a dedicarse plenamente al bosque, a la recuperación y mantenimiento de espacios naturales. Y, en época de saca, descorcha los alcornoques de la provincia de Girona. 

Además, colabora en la editorial Gavarres, que dirige su hermano Àngel, que edita revistas y libros de historia, patrimonio y memoria oral, centrándose en diversas zonas de la geografía catalana. «Es una manera de preservar la cultura de los pueblos, que de otra manera se acabaría perdiendo».

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Nos cuenta que este año es el último que trabaja. Que el año que viene se retira, aunque mantendrá un par de fincas, «más que nada porque son amigos y siempre se han portado muy bien conmigo».

Si le preguntas por el futuro del bosque, en concreto de Les Gavarres, unas montañas que separan el Empordà del Gironés, nos dice que le gustaría verlas trabajadas, en mosaico, es decir, combinando campos, viñedos y bosques. «Esa será la manera de evitar incendios y puede ser un atractivo turístico. Por el tipo de personas que vienen hoy en día a estas zonas, creo que las viñas pueden ser interesantes». 

El tiempo dirá. De momento, Eloi se dedica a formar jóvenes que quieran al bosque para que sepan tratarlo como se merece. Él dice que se jubila, pero costará imaginárselo lejos del bosque… 


Texto: Carola Pérez-Badua
Fotos: Caroline Faiola

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